Cuatro paradas para viajar por la historia del pasillo ecuatoriano
Hay canciones que apenas empiezan a sonar y nos llevan directo a un recuerdo. Eso pasa con el pasillo ecuatoriano: una guitarra, un requinto y una letra pueden transportarnos a una historia de amor, a una persona o incluso a un lugar que llevamos en la memoria. Cada 1 de octubre Ecuador celebra este género musical, una fecha que coincide con el nacimiento de una de las voces más representativas de nuestra música, Julio Jaramillo Laurido, el “Ruiseñor de América”.
El pasillo es parte de nuestra identidad musical y tiene una historia que vale la pena conocer. En 2018 fue incorporado a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial del Ecuador y, en 2021, “El pasillo, canto y poesía” fue reconocido por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Así que sí: tenemos una buena razón para poner un pasillo de fondo y salir a descubrir dónde vive esta historia.
Del amor a la nostalgia, con requinto
El pasillo llegó a Ecuador durante el siglo XIX y aquí fue tomando su propia personalidad. Sus raíces están relacionadas con la mezcla de músicas indígenas, como el yaraví, y ritmos europeos como el vals, el minué y el bolero español. Con el paso de las décadas, el baile fue dando paso a una expresión cada vez más cantada, y ahí el pasillo dejó de ser solo un baile para convertirse en un poema musical, pues sus canciones convierten vivencias de amor, nostalgia, familia y patria en melodías que se quedan en la memoria. Basta escuchar los primeros acordes de un pasillo para que más de uno empiece a cantar la letra completa, aunque diga que “solo se sabe un pedacito”. Su sonido cobra vida principalmente a través de guitarras y requintos, cuyos saberes de interpretación y fabricación también forman parte de este patrimonio vivo.
Si hablamos de pasillo, J.J. tenía que estar
Hablar del pasillo ecuatoriano es hablar también de Julio Jaramillo, uno de los artistas que llevó nuestra música mucho más allá de nuestras fronteras y su voz se convirtió en una de las más reconocidas de la música ecuatoriana. Canciones como “Nuestro Juramento” siguen formando parte de la memoria musical del país y su historia está profundamente ligada a Guayaquil. Si quieres conocer más sobre J.J., puedes hacerlo en el Museo de la Música Popular Julio Jaramillo, en Puerto Santa Ana, donde encontrarás objetos relacionados con su vida y obra, además de instrumentos, radios antiguas, fonógrafos, rocolas y piezas que cuentan la historia de la música popular ecuatoriana.
Cuatro paradas, muchas historias y un solo ritmo
Si quieres llevar esta historia a otro nivel, arma una ruta y sigue el pasillo por Ecuador. El recorrido inicia en Pichincha, continúa por Guayas y llega hasta Loja, con cuatro paradas donde puedes conocer de cerca a sus protagonistas, instrumentos, documentos, objetos y recuerdos. En el Centro Histórico de Quito puedes comenzar en el Museo del Pasillo, donde recorrerás la historia de la música ecuatoriana y, especialmente, del pasillo. Aquí encontrarás instrumentos y contenidos que te permitirán conocer sus antecedentes y descubrir cómo fue cambiando esta expresión musical hasta convertirse en parte de nuestra identidad.
La siguiente parada está en Calacalí, donde la música te lleva directamente a la historia de Carlota Jaramillo. En su Casa Museo puedes encontrar fotografías, pinturas, reconocimientos, medallas, diplomas, discos, vestuario y objetos personales de la artista. Es de esos lugares donde no solo conoces su trayectoria, sino que también puedes acercarte a la mujer detrás de una de las voces más recordadas de nuestra música.
La ruta continúa en Guayas, específicamente en Puerto Santa Ana de Guayaquil, con el Museo de la Música Popular Julio Jaramillo. Aquí podrás recorrer la evolución de la música popular ecuatoriana y del pasillo, encontrarte con instrumentos, radios, fonógrafos y rocolas de otras épocas y conocer más sobre la vida y obra de J.J. Además, el museo mantiene una agenda de conciertos, recitales, talleres y actividades musicales, así que la visita puede terminar con música en vivo.
Y para cerrar esta ruta llegamos a Loja, donde la música también es protagonista. En el Museo de la Música Salvador Zaragocín Tapia puedes conocer instrumentos, fotografías, documentos, pertenencias y partituras de músicos y compositores lojanos. Entre sus tesoros se encuentran manuscritos y partituras históricas de los siglos XIX y XX, una oportunidad para asomarte a la historia musical de Loja y descubrir por qué esta ciudad tiene tanto que contar cuando hablamos de música.
Este 1 de octubre, más que poner una canción de pasillo, puedes armar un plan distinto: recorrer los lugares donde nuestra música tiene historia, conocer a quienes la hicieron grande y descubrir que detrás de cada canción hay una ciudad, un artista y una historia que todavía tiene mucho que contar. Es el cierre perfecto para una ruta que demuestra que el pasillo y la música nacional no tienen una sola ciudad como escenario: se han construido con las voces, historias y recuerdos de todo el Ecuador.
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Ecuador, brilla auténticamente.